Sr. Rato y Sra. Rata o Sres. De Ratonovic. Así nos gusta llamar a estos dos Hámster rusos. Llegaron a nosotros con apenas un mes de vida. Y son un encanto, simpáticos y dóciles nunca nos han mordido. Auténticos escaladores se podrían ganar la vida como escapistas. Sin embargo les dejas la puerta de la jaula abierta y no se van muy lejos. Actualmente los tenemos separados ya que en menos de un año van por la tercera camada y no porque nosotros queramos, es que no nos da tiempo a separarlos después del parto. A la Sra. Rata el primer parto le costó asumir el roll de madre pero ahora es toda una madraza. La primera vez tuvimos que retirarle la rueda y ponerla en una jaula sin tubos para que prestara toda su atención a las crías, incluso las sacaba del nido y las desperdigaba. Insistimos varias veces en volver a colocarlas en el nido hasta que por fin asumió su papel. Las crías son como los padres, grises pero alguna menos de la mitad tienen un tono rosado que las hace muy especiales. Son fáciles de cuidar y no huelen nada con un mínimo de cuidado. Son unas mascotas perfectas para los críos ya que las necesidades son mínimas, no precisan de supervisión veterinaria, y la alimentación no supone un coste a tener en cuenta.
martes, 25 de enero de 2011
lunes, 24 de enero de 2011
JAZZ
Con él llegó el escándalo. Al mudarnos a Móstoles como Blues viviría fuera de la casa, nos apresuramos a buscarle un compañero. Y aunque buscábamos un perro de raza grande este con su cara de sinvergüenza descarado nos cautivo con sus ojitos azules. Ojitos que cambiaban de color según la hora del día y la cantidad de luz del ambiente, azules, verdes, dorados. Por fin se le han quedado dorados de manera permanente y le dan cierto aire de perro psicópata. Es un mestizo de Pastor Vasco y Alemán, nos dijeron, y sus tremendas patazas apuntaban a un gran tamaño. Pues se ha quedado canijo, bueno tampoco es cierto pero más pequeño que Blues. Cuando les damos un trozo grandote de pan a cada uno, este granuja de orejas de rastafari aguarda a que Blues se lo coma y luego se pasea delante de ella como diciendo mira lo que tengo, tú no tienes nada. Y cuando le ordenas que se vaya o que se esté quieto obedece a pies juntillas pero poniendo una cara como diciendo ¿Qué me estas contando? Y en cuanto te das la vuelta se cuela donde quiere. Pero en realidad es encantador. Eso si un granuja encantador.
martes, 18 de enero de 2011
IKER Y SARA
Iker y Sara son una parejita de Agapornis Fisher. Su nombre se lo deben a que siempre están acarameladitos muy juntitos el uno del otro. En realidad primero llego Sara (es el de la cabeza negra) Como teníamos una pajarera bastante amplia y tras consultar pusimos una pareja de agapornis y de canarios juntos. En principio si la pajarera es grande nos dijeron que no tendríamos problemas (ojo esto nos lo dijeron en la tienda de mascotas). ROTUNDAMENTE FALSO. Los primeros días efectivamente no había problemas, los agapornis tomaron la parte alta de la pajarera y los canarios la parte baja. Pero cuando los canarios intentaron confeccionar un nido comenzó la matanza. NUNCA JUNTEIS AGAPORNIS CON CUALQUIER OTRO PAJARO. El invierno siguiente el compañero de Sara también murió, creemos que no aguanto las bajas temperaturas. Así que este invierno aunque en una jaula mucho más pequeña los tenemos en el interior hasta que vuelvan temperaturas más templadas. El nuevo Iker (cabeza roja) se adapto muy bien y a pesar de que nos advirtieron de que si Sara había pasado mucho tiempo sola podía rechazarlo no ocurrió nada parecido. Tuvimos la tentación de añadir Agapornis Personata pero nos recomendaron que a pesar de ser igualmente agapornis la diferencia de variedad podía ocasionar conflicto. Así que tras haber experimentado la malísima leche que tiene Sara en esta ocasión no nos arriesgamos.
lunes, 17 de enero de 2011
PECITOS
Y luego llegaron “los pecitos”. Si yo tenía muchas ganas de tener un acuario, pero la leyenda de que es complicado su mantenimiento y el precio me echaban atrás. Pero por fin Baas me regalo uno de 100l. Y bueno la verdad es que alguna especie si son delicadas pero en general el mantenimiento, si elegimos bien las especies, no tiene porque ser complicado. En cuanto trabajoso nada más lejos de la realidad, solo una vez al año una limpieza general. Esto sí es engorroso, pero como es una vez al año pues se hace más llevadero. Por lo demás viste mucho en el salón de casa o en el recibidor y a los críos les encanta, mi sobrino Alex sobretodo se queda embobado mirándolo. Es bastante relajante contemplarlo. Hay quien piensa que los peces son imbéciles y no saben hacer nada. Pues no sé porque será pero cuando me arrimaba a ellos por las mañanas se arremolinaban bajo el agujero por el que les doy de comer, quizás porque lo hacia todos los días a la misma hora. Para que luego digan que no tienen memoria, lo que es seguro que tienen un estomago como un reloj. Los Platys llegaron en un par de ocasiones a criar. Luego tras 2 años llegó la mudanza. Ahí sí que sufrieron hasta el punto que perdí bastantes ejemplares y no han vuelto a criar. De momento me quedare con los que tengo hasta que tenga claro mi domicilio en el próximo año. Así que la plantilla de “pecitos” actualmente se limitan a 1 Platy, 4 neones negros, 3 neones azules y un chupa-chupa.
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